Parece mentira pero poquito después del post anterior (en el que me “negaba” a aceptar que los 30 son la década de la nostalgia), un par de hechos volvieron a poner el tema en la palestra.
En primer lugar, el recital de Erasure, un plan que en su misma génesis ya tenía cargado el gen “fiestadelreencuentro” ya que gracias a la iniciativa de lowfirocker, se armó con un increíble grupete del primario.
Las películas yankees nos convencieron que ese tipo de reencuentros no son del todo felices, ¿no? Bueno, acá se dio todo lo contrario, primero porque nunca había visto Andy Bell en vivo (el otro, Vince Clark, hace alarde de su robotismo) y el muchacho es realmente un groso: sus pasitos (por Dios, ¡¡cómo baila!!), su voz, su emoción, todo eso junto llenó cada rincón del Luna Park al ritmo de muchísimo himnos.
Segundo, porque fue un verdadero nirvana danzar la música de los asaltos con el grupete de aquellos años: Fabricio, los mellizos M, la grosa Juana Chang y el propio “rockero de bajo perfil” (actual colega, que escribió esta gran semblanza noventosa) conformaron la compañía ideal de una noche que demostró que viejos podemos ser, pero chotos nunca.
Por último, si de flashbacks se trata (pero sólo de aquellos que conservan enorme vigencia) una mini apostilla final:
Hace poquito mi novia me hizo un regalazo: Tintín en el país de los Soviets , el primer librito de la saga que no había llegado a comprar nunca en mis años mozos (y eso que lo buscaba por todos lados...) y que se acaba de editar en español en tapa dura.
En su caso, valga decir, la vigencia redunda: no sólo porque en “breve” (al parecer, enero de 2012) llegará una aventura de Tintín al cine (de la mano del gran Spielberg) sino porque en tiempos en que los propósitos políticos de muchas obras están en el centro del debate (¿El Pacto?), viene bien recordar que un clásico infantil como éste (creado por Hergé en 1930) está lejísimos de poder “tirar la primer piedra” (si se acepta la visión demoníaca que pesa sobre esos proyectos políticos, claro).
Más allá de que en mi corazón Tintín siempre será Tintín (me animo a decir que sus dislates y groseros reduccionismos fueron mermando con el tiempo y que estamos ante la versión más primitiva del personaje), acá les dejo un par de sus más increíbles viñetitas de propaganda anti rusa. ¿Qué hubiera dicho 678, versión cosaca?
1 comentarios:
Ojo que los veintilargos también son nostálgicos...
No conozco casi ninguno de los temas latinos-reggaetoneros de los boliches-casorios, no entiendo como un chico-chica como Justin Bieber la puede pegar tanto, y voy a llorar mas que en Titanic cuando vaya a ver El Rey León 3D...
snif...
sofi
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